El Mundial 2026 tendrá el calor como gran protagonista y por eso introducirá una de las modificaciones más visibles en la dinámica de juego con la implementación obligatoria de las pausas de hidratación. Conocidas formalmente en el reglamento como cooling breaks, la medida fue diseñada por la FIFA con el propósito de proteger la integridad física de los futbolistas ante el desgaste extremo del certamen veraniego en Estados Unidos, México y Canadá. A diferencia de torneos previos, la gran novedad reglamentaria es que estas interrupciones se aplicarán de forma universal en los 104 partidos del torneo, de manera totalmente independiente de las condiciones climáticas o la temperatura que registre cada sede.
El protocolo de interrupción
De acuerdo con las directrices de la organización internacional, el reglamento estipula que el árbitro principal deberá detener las acciones de manera obligatoria en dos oportunidades a lo largo de los 90 minutos de juego. Las pausas están programadas exactamente para el minuto 22 del primer tiempo y el minuto 22 del segundo período, coincidiendo con la mitad de cada etapa. Cada una de estas interrupciones tendrá una duración estricta de tres minutos, contados de silbato a silbato, y todo el tiempo que se pierda durante dicho proceso será restituido por el colegiado en el descuento correspondiente al finalizar cada mitad.
La normativa prevé una única excepción para alterar levemente el cronograma fijado. En caso de que se produzca una lesión de gravedad, un cambio sobre la marcha o una situación futbolística extraordinaria en los instantes previos al minuto señalado, el árbitro tendrá la facultad de ajustar el momento exacto del parate por un breve lapso para no prologar excesivamente las pausas en el partido y darle continuidad al juego.
Permisos y actividades permitidas
Durante este intervalo de tres minutos, los futbolistas que se encuentran en el terreno de juego tienen autorizaciones específicas bajo el amparo del protocolo médico de la FIFA. El reglamento les permite consumir agua y bebidas isotónicas para reducir la temperatura corporal y combatir los efectos del calor. Asimismo, los deportistas pueden recibir asistencia médica básica de urgencia en el lugar. En paralelo, y aunque la esencia de la regla es netamente sanitaria, los directores técnicos quedan habilitados para impartir directrices tácticas rápidas a sus dirigidos, funcionando en los hechos como un tiempo muerto similar al de otras disciplinas.
La universalización de esta regla tiene su antecedente inmediato en el Mundial de Clubes de 2025, certamen que funcionó como el laboratorio principal para perfeccionar el sistema. La FIFA justificó la rigidez de la norma basándose en reportes climáticos que advierten que una gran cantidad de compromisos veraniegos se disputarán bajo niveles de humedad y temperaturas elevadas que exigen un cuidado preventivo unificado, incluso en aquellos estadios que cuenten con sistemas de techo cerrado o tecnología de climatización moderada.